
Objeto del proyecto
Conjunto arquitectónico de un resort turístico de baja densidad, implantado sobre una parcela de aproximadamente 9.600 m² en la localidad de Inhambane (Mozambique), concebido bajo criterios de integración paisajística, sostenibilidad, confort climático y experiencia turística de alto valor.
El resort se compone de cabañas independientes destinadas a alojamiento turístico y de un edificio central de uso común que alberga las zonas de restauración y encuentro.
Emplazamiento y entorno
El ámbito de actuación se sitúa en un entorno natural costero caracterizado por:
• Paisaje tropical de vegetación autóctona.
• Proximidad directa al mar.
• Topografía suave y suelos arenosos.
• Clima cálido con elevada radiación solar y brisas marinas constantes.
El diseño del conjunto responde a estas condiciones, priorizando la orientación, la ventilación cruzada natural y la protección solar pasiva.

Concepto arquitectónico
El resort se concibe como un eco-resort de carácter exclusivo, con edificaciones de una sola planta, dispersas y conectadas mediante caminos orgánicos, evitando la masificación y favoreciendo la privacidad.
Los principios rectores del proyecto son:
• Arquitectura vernácula reinterpretada.
• Uso de materiales naturales y locales.
• Relación directa interior–exterior.
• Escala humana y mínima alteración del entorno.


Ordenación general del conjunto
La implantación se organiza en torno a un eje central de uso comunitario, compuesto por:
• Piscina de trazado orgánico.
• Zona de solárium.
• Edificio principal de restauración.

Alrededor de este núcleo se distribuyen las cabañas de alojamiento, dispuestas en semicírculo y orientadas hacia el mar, manteniendo distancias suficientes entre ellas para garantizar vistas, ventilación y privacidad.
La circulación interior se realiza mediante senderos peatonales de arena compactada, integrados en el paisaje.
Programa funcional
Cabañas de alojamiento
Cada cabaña está diseñada para hasta cuatro ocupantes y cuenta con una superficie aproximada construida de 55–60 m², incluyendo terraza. Su programa funcional es el siguiente:
• Espacio dormitorio principal.
• Zona de estar integrada.
• Cuarto de baño completo.
• Almacenaje integrado.
• Terraza exterior cubierta con vistas al mar.

Las cabañas presentan una organización diáfana, favoreciendo la flexibilidad de uso y la relación visual con el entorno natural.

Zonas comunes
El edificio de uso común alberga:
• Restaurante abierto con vistas panorámicas.
• Área de bar.
• Cocina y espacios de servicio.
• Terrazas exteriores cubiertas.
• Piscina central como elemento vertebrador del conjunto
Solución constructiva
Sistema estructural
• Cimentación superficial adaptada a terreno arenoso.
• Estructura portante de madera tratada.
• Plataforma elevada respecto al terreno natural para protección frente a humedad.
Cerramientos y cubiertas
• Cerramientos ligeros de madera y paneles naturales.
• Cubierta inclinada de palma trenzada (thatch) con gran vuelo para protección solar y lluvia.
• Espacios parcialmente abiertos con cerramientos textiles o correderos.
Materiales y acabados
Se prioriza el uso de materiales de bajo impacto ambiental:
• Madera natural.
• Fibras vegetales.
• Piedra local en basamentos.
• Textiles naturales en tonos neutros.
• Pavimentos de madera y arena compactada.
La paleta cromática se inspira en el entorno: arenas, ocres, verdes y azules suaves.
Estrategias bioclimáticas y sostenibilidad
El proyecto incorpora criterios pasivos de sostenibilidad:
• Ventilación cruzada natural.
• Protección solar mediante cubiertas profundas.
• Iluminación natural predominante.
• Integración de vegetación autóctona.
• Reducción de consumo energético.
El conjunto está pensado para minimizar su huella ambiental y maximizar el confort térmico sin depender de sistemas mecánicos intensivos.
Imagen y experiencia del usuario
El resort ofrece una experiencia basada en:
• Contacto directo con la naturaleza.
• Privacidad y tranquilidad.
• Arquitectura sensorial y cálida.
• Continuidad visual entre interior y paisaje marino.
Cada cabaña se percibe como un refugio individual, mientras que las zonas comunes fomentan la convivencia y la vida social del resort.
